Caso de éxito · Readaptación
Hágase la luz
Tres operaciones de rodilla, un «retírate» de los médicos… y la vuelta a correr.
- Atleta: Lute
- Caso: Readaptación de rodilla
- Año: 2020
El punto de partida
Lute es ultrero de toda la vida. Operado de ambos meniscos y con molestias limitantes en las dos rodillas durante dos años —tanto en el día a día como para practicar cualquier deporte, y sobre todo para lo que más le gusta: correr por montaña—.
Tras ese tiempo dando palos de ciego, contacta conmigo para ver si podíamos hacer algo.
El proceso de readaptación
Empezamos con trabajo presencial y una valoración funcional, detectando sus déficits de fuerza y movilidad. Con eso, y con las operaciones y molestias de partida, arrancó su «tratamiento».
- Herramientas para modular el dolor y mejorar la movilidad: flossing, terapia espejo…
- Una buena base de fuerza, equilibrando puntos débiles.
- Reaprender a amortiguar y atacar el suelo, hasta asimilar el trabajo de impacto sin problema.
- Gestión de cargas aeróbicas: empezando sin impacto (bici) y progresando a caminar y correr conforme desaparecía el dolor.
- Combinando el trabajo presencial de readaptación y fuerza con trabajo para casa.
El resultado, muy satisfactorio… con la pequeña sorpresa que me llegó un día por WhatsApp (el vídeo de arriba).
En sus palabras
Hágase la luz. Meses de entrenamiento y sacrificio. Pero la luz se apagó.
Las lesiones son la nota amarga del deporte: te roban algo más que lo físico. Se desvanecen los sueños y se pierde el horizonte.
Tras tres operaciones de rodilla y la insistencia de los traumatólogos para que me retirara —segundas y terceras opiniones incluidas—, estaba decidido a colgar las zapatillas a los 48 años, después de toda una vida dedicada al deporte y, en especial, a la ultra distancia en trail. El desgaste en las articulaciones era tal que el dolor y la inestabilidad me hacían imposible correr.
Siempre me preguntaba cuándo llegaría el momento. La respuesta ya la tenía: cuando dejara de disfrutar, cuando el dolor superara a la ilusión y las ganas fueran suplantadas por la impotencia y el desánimo.
Hágase la luz o, mejor dicho… ¿cómo salir de las sombras? Y conocí a Lorenzo Palmero. Nada que perder, mucho que ganar. Pero sin querer ilusionarme, porque las lesiones en ambas rodillas son irreversibles.
Sé por experiencia que sin sacrificio no hay recompensa, que lo fácil lo hace cualquiera y que de un cobarde jamás se escribió nada. Así que empezamos a trabajar. Lo primero que me dijo este señor: «para cambiar cosas, hay que cambiar cosas». Un objetivo sin planificación es solo un sueño. Y así empezó todo.
Hoy puedo decir, con la mayor gratitud imaginable, que la luz se hizo de nuevo. Que después de pasar por sus manos y su planificación volví a correr, a disfrutar, a tener ganas… que en definitiva es de lo que se trata.
Y aunque la pregunta sigue vigente —cuándo me retiraré—, a los 57 años puedo decir que… ¡aún no!
Mil gracias, señor Lorenzo, por devolverme mis sueños, volver a ser ultrero y llenarme de orgullo, que en definitiva es lo único que me llevaré de este mundo. 100 % recomendable.
— Lute
Las claves
- Valoración funcional
- Planificación
- Progresión del impacto
- Compromiso
